En 2008 el PIB de China llegó a 3,9 billones de US$, frente a los 4,8 billones de Japón, pero su crecimiento este año será muy inferior al chino. Este avance está relacionado con un movimiento pendular de la importancia de los centros financieros occidentales, que, como el de Nueva York, han derivado hacia los asiáticos, en plazas como Shanghai o Hong Kong.