China es un país cuya política nos puede resultar extraña e incluso detestable, pero hay que reconocer que en los últimos años ha sabido jugar con inteligencia su posicionamiento de potencia productora manufacturera y exportadora y aunque entrando en conflicto con otras grandes potencias, ha mantenido su posición en temas sensibles como las subvenciones o el cambio de moneda.

China promociona las exportaciones mediante subvenciones. Cualquier segmento o producto tiene una subvención que se expresa en % de su valor de exportación. Un ejemplo podría ser el textil, con una subvención del 14% sobre el valor de las prendas, que en otros campos varía entre el 2 y el 25% del valor de la misma. Esto hace que los productores chinos puedan ofertar precios que serían hasta un 25% más baratos a los que ofertarían en el mercado interior (siempre y cuando no intenten mejorar su márgen comercial).

Posiblemente derivado de las condiciones internacionales y la crisis que nos envuelve, China vuelve a promover las exportaciones con un paquete de medidas que van desde el aumento en la subvención a las exportaciones según los diferentes productos, así como la subvención a los diferentes puertos y reducciones en las tarifas marítimas o fletes. Repetimos que a veces la Comunidad Europea debería aprender de políticas económicas como del Gobierno Chino.