Una vez aprobada la muestra inicial, nuestros técnicos entregan el Pliego de Especificaciones a la fábrica y de acuerdo con los estándares ISO 9001, documentan todas las reuniones y realizan el seguimiento de la producción y contrastan la calidad final frente a la muestra con visitas antes, durante y después de la misma.
Al ser nuestra relación de amistad con los proveedores, no hay nada oculto. El proveedor no intenta pasar por alto ningún detalle, sino que nos aconseja cómo podemos realizar mejor la producción de acuerdo a lo establecido, incluso en algunos casos ofreciendo materiales algo más caros pero mejores que los que se habían aprobado al mismo precio. Una vez tenemos el pedido, nuestro trabajo no ha acabado, sino que la parte más dura acaba de comenzar, por lo que no nos basta revisar la producción una vez se ha terminado, sino que estamos presentes en el inicio de la misma además de realizar visitas sorpresas durante la producción para evitar malentendidos.
El problema se convierte en incidente si se ataja a tiempo, y es mejor tener 25 unidades defectuosas que toda la producción a la espera de ser embarcada en el almacén, y es mejor tener un amigo que te lo notifique que un enemigo que intente colarte un gol.
