China se sitúa como la tercera economía más atractiva para los inversores extranjeros entre los países desarrollados para captar inversión extranjera directa (IED), según un estudio de Esade llamado ‘Análisis Comparativo del Atractivo para la IED’, sólo por detrás de EE.UU y Reino Unido y donde España se sitúa en séptimo lugar, superando a su vez a países como Portugal. Las principales fortalezas del gigante asiático son su dinámica económica y crecimientos de dos dígitos, el entorno global favorable para los negocios, las cada vez mejores infraestructuras, fuerza laboral barata, flexibilidad laboral y un mercado doméstico dinámico. En cambio ofrece problemas en cuanto a la seguridad jurídica y sus políticas gubernamentales no siempre seguidoras de los dictados en cuanto a Derechos Humanos.